Óleo sobre lino
1.00×1.20
2026
47,500
Entre lo que se desvanece y lo que comienza a florecer existe un instante suspendido: la esperanza.
Una mujer emerge de un paisaje fragmentado, donde las formas parecen perderse entre manchas, transparencias y materia. Sin embargo, de esa misma fractura nacen flores.
La obra habla de la capacidad humana de volver a florecer. De encontrar belleza después de la pérdida, luz después de la incertidumbre y posibilidades incluso cuando el futuro permanece oculto.
Las flores se convierten así en una metáfora de la vida: delicada, efímera y, al mismo tiempo, insistente.
Porque esperar no significa permanecer inmóvil.
Significa seguir creyendo en aquello que todavía no podemos ver.