Óleo sobre lino
100 x 100 cm
2025
Vendido
El tiempo no se deja ver, pero se siente en cada grieta, en cada capa que se acumula sobre lo que fuimos. No avanza en línea recta; a veces se detiene en un recuerdo, se diluye en la luz de la tarde o se espesa en los silencios. Pintar el tiempo es intentar atrapar lo que nunca permanece: la huella de una emoción, el eco de un instante, la transformación constante de lo que creemos fijo. Cada trazo es una negociación con lo efímero, una forma de decir: esto pasó, aunque ya no esté.